El artículo de Esagraf ofrece una introducción clara y accesible a este sistema: desde su principio de funcionamiento —planchas flexibles con relieves que transfieren tinta directamente al soporte mediante un rodillo anilox— hasta las dos fases fundamentales del proceso: la preimpresión, donde se diseñan y preparan las planchas por cada color, y la impresión propiamente dicha, donde la máquina combina velocidad, precisión y versatilidad para producir resultados de alta calidad. El texto también aborda honestamente las limitaciones del sistema, como el efecto squash o la ganancia de punto, sin perder de vista las numerosas ventajas que lo hacen competitivo frente al huecograbado, el offset y la impresión digital.
Lo que distingue a la flexografía de otros métodos no es solo su rapidez o su bajo costo operativo, sino su capacidad de adaptarse a materiales y contextos muy diversos: desde grandes tiradas industriales hasta producciones más cortas con exigencias de personalización. Su compatibilidad con tintas a base de agua y tintas UV LED la posiciona, además, como una opción cada vez más responsable con el medio ambiente, en línea con las demandas actuales de sustentabilidad en la industria gráfica.
Conozca las características de la impresión flexográfica
- Por Esagraf
Entre los sistemas de impresión que dominan la industria del packaging y las etiquetas a nivel mundial, la flexografía ocupa un lugar privilegiado. Con más de un siglo de historia —sus primeras patentes datan de 1890— este método ha sabido reinventarse continuamente, incorporando nuevas tintas, planchas de fotopolímero y maquinaria de alta velocidad para responder a las exigencias de un mercado en permanente evolución. Hoy, más del 60% de la industria del embalaje global utiliza la impresión flexográfica, consolidándola como la tecnología de referencia para imprimir sobre cartón, plástico, films, etiquetas autoadhesivas y una amplia variedad de sustratos flexibles.